Clasicosis

Mitchell Leisen: entreteniendo desde la segunda fila.

Un nombre casi desconocido hoy en día pero no por ello debe pasar desapercibido. Mitchell Leisen es un director que prácticamente sin darme cuenta se ha colado en mi cine. Quizás sin bombo y platillo, pero siempre con una dosis de entretenimiento que te deja con buen sabor de boca.

Mitchell Leisen (Michigan, 1898 – Los Ángeles 1972) fue un director que desarrolló su carrera principalmente entre 1930 y 1955. En estos 25 años realizó más de 35 films, algo curioso para un arquitecto que trabajaba como diseñador de interiores. Empezó en la industria del cine como diseñador de vestuario, decorador y diseñador de producción en films de Cecil B. de Mille, Lubitsch o Raoul Walsh llegando incluso a estar nominado a un Oscar. Durante años fue duramente criticado por Billy Wilder o Preston Sturges ya que consideraron que desperdició sus guiones al prestar demasiada atención a aspectos que ellos veían más superficial como el vestuario o los decorados. Considero que en cierta manera Leisen le debe muchísimo a estos dos genios, ya que sus mejores films vienen firmados por ellos pero no creo que el director merezca la cantidad de descalificaciones que recibió cuando estos guionistas empezaron a disfrutar de las mieles del éxito como directores.

Para hacer un repaso a la filmografía de este director voy a proponer diez de sus títulos en orden cronológico para evitar confrontar películas que nos pueden ofrecer algo por el estilo con lo cual sería injusto compararlas o por el contrario, títulos tan distintos que situar uno por encima de otro no tendría sentido.

1- Candidata a millonaria (Hands across the table, 1935)

Carole Lombard y Fred MacMurray son dos personas con un objetivo común encontrar alguien adinerado con quien casarse. Obviamente es una comedia romántica, siempre considerada un título menor, pero quizás esto hasta le ayuda, uno rebaja las expectativas y al final consigue disfrutar mucho de la película. Es la primera colaboración de las ocho que MacMurray haría con Leisen. La pareja Lombard-MacMurray repetiría dos años después con el director en el musical “Comenzó en el trópico”.

2- Una chica afortunada (Easy Living, 1937)

Screwball de ritmo frenético escrita por Preston Sturges que comienza con un peculiar desencadenante. Un adinerado banquero, harto de los excesivos gastos de su mujer, acaba lanzando por la azotea un abrigo de visón que cae sobre una mujer con muchísimos problemas para llegar a fin de mes. Jean Arthur, Ray Milland y Edward Arnold en un papel muy al estilo de "Vive como quieras" protagonizan una historia de enredos en la que no paran de suceder cosas.

3- Medianoche (Midnight, 1939)

Comedia en esta ocasión firmada por Billy Wilder, quizás una de las veces donde mejor retrató a la clase alta al estilo de su maestro Lubistch. Una chica americana se queda en París sin dinero, se hace amiga de un taxista quien le llevará a fiestas de la alta sociedad. Irónica, sutil, cínica… quizás la mejor comedia de Leisen, en parte gracias a la increíble actuación de Claudette Colbert.

4- Recuerdo de una noche (Remember the night, 1940)

Toda una sorpresa, un film típico de Navidad, bienintencionado, amable, pero con una emotividad y romance que sorprende y llega al alma gracias al sutil guion de Preston Sturges. Barbara Stanwyck es una ladrona y Fred MacMurray es el abogado de la acusación, él consigue que aplacen el juicio aunque eso conllevará que ella pase la Navidad en prisión. El abogado se arrepentirá y pedirá que bajo su vigilancia ella pase las fiestas fuera de la cárcel. La química entre MacMurray y Stanwyck es maravillosa.

5- Adelante mi amor (Arise, my love, 1940)

Otra colaboración entre Billy Wilder y Charles Brackett, esta vez nos traen una comedia amarga o un drama cómico. Comienza con una reportera (Claudette Colbert) ayuda a un aviador americano (Ray Milland) prisionero en España por luchar junto con los republicanos. Los actores se convertirían en asiduos del director, esta es la segunda de las cuatro películas que Colbert rodó con Leisen y es la tercera de Milland, que llegó a trabajar hasta siete veces con este director.

 

6- Si no amaneciera (Hold back the dawn, 1941)

Charles Boyer sigue atormentándome con sus personajes de desalmados. En esta ocasión se encuentra en la frontera mexicana a la espera de casarse con la ingenua y demasiado buena maestra, Olivia de Havilland, también trabaja en el film Paulette Godard otra de las actrices que más trabajó con Leisen. Wilder y Brackett escriben sobre una situación que aún a día de hoy permanece vigente y consiguen crear un ambiente asfixiante con un gran retrato de unos personajes a quienes a pesar de odiar podemos comprender.

7- Ella y su secreatrio (Take a letter, Darling, 1942)

Adoro a Rosalind Russell en la comedia, me parece una de las mejores, por eso este título no podía faltar. No será una película que pase a la historia pero el sarcasmo y el buen rato lo tenemos asegurado. La historia trata sobre una ejecutiva del mundo de la publicidad que necesita un secretario y un pintor (Fred MacMurray otra vez) decide aceptar el trabajo con el fin de ahorrar suficiente dinero para irse a vivir a México.

8- Capricho de mujer (The lady is willing, 1942)

Lo que comienza pareciendo una clásica comedia poco a poco va adquiriendo un punto algo más dramático. El personaje de una caprichosa y frívola actriz, interpretada por la gran Marlene Dietrich, va evolucionando como pocas veces hemos visto en una comedia, lo normal es que en el último momento los personajes cambien o se adapten el uno al otro y punto. La trama trata de una actriz que decide adoptar a un niño que encuentra en la calle y para ello necesita casarse, el elegido es el pediatra, interpretado por ¿adivináis quién? Sí, Fred MacMurray.

9- La vida íntima de Julia Norris (To each his own, 1946)

La película que le valió su primer Oscar a Olivia de Havilland. Julia Norris es una mujer que se enamora de un soldado, pasan la noche juntos y ella se queda embarazada. Desafortunadamente él muere en la guerra y ella para evitar un escándalo decide entregar a su hijo y verle crecer desde la distancia. Un durísimo drama que aunque en algún momento se pueda hacer un poco largo, la buena interpretación de De Havilland nos hará continuar atentos.

10- Mentira latente (No man of her own, 1950)

Estamos ante uno de los pocos films de intriga de Leisen, se podría decir que roza el thriller, el cine negro, pero también que toca mucho el drama. Barbara Stanwyck es una mujer embarazada que huye desesperada en un tren. Ahí conoce a un joven matrimonio y cuando el tren descarrila y la pareja fallece ella no duda en hacerse pasar por la joven, y quedarse a vivir con la familia de él. El peso de la conciencia entre muchas otras presiones será lo que lleve a nuestra protagonista al borde del abismo.

 

A nivel personal diremos que la ambigüedad sexual de Leisen lleva a que se analicen sus films y se saque punta a casi todo. Desde el posible travestismo de Joan Fontaine en “El pirata y la dama” (Frenchman’s creek, 1944), cosa que veo bastante exagerada, a la introducción de personajes secundarios homosexuales o amanerados en varias de sus comedias románticas. De elegir uno yo me quedaría con Richard Haydn en “No hay tiempo para amar” (No time for love, 1943) ya que es de las pocas veces en las que no se definen como personajes cotillas y entrometidos sino que es casi más un hada madrina que teje los hilos para que la historia vaya hacia el lado adecuado. Se casó con una diva de la ópera sin mucho talento aunque vivían separados, uno en Hollywood y otro en París. Simultaneaba su trabajo como director con otras facetas más ligadas al diseño, llevaba un estudio de alta costura, decoraba casas de lujo, diseñaba espectáculos de revista en clubs nocturnos e incluso ropa tanto para hombre como para mujer.

El olvido que está sufriendo este director es lo que me ha llevado a realizar este repaso a su filmografía, pero siempre recordando que estas son las diez que yo elijo, cada uno tendrá sus preferencias. Sean cuales sean las vuestras, lo que no podemos negar es que este director ha sabido entretenernos, cosa que no se puede decir de mucha gente, que puede tener dos obras maestras en su historial pero el resto ser de lo más olvidable.