Clasicosis

Personajes eternos: Sra. Danvers (Rebeca)

“A veces, cuando voy por el pasillo, creo que la estoy oyendo tras de mí.”

Si el primer personaje de esta sección era entrañable y simpático, el que os traigo hoy es lo completamente opuesto, fría, siniestra y obsesionada. La señora Danvers, ama de llaves de Manderley, hiela la sangre.

“Rebeca” (Rebecca, 1940) es la primera película americana de Alfred Hitchcock. Cuenta la historia de una mujer que conoce en el sur de Francia al distinguido Maxim de Winter, se enamoran, se casan y se trasladan a la mansión donde él vive, Manderley. Pero lo que no sabe es que allí se encontrará con la alargada sombra que ha dejado su primera esposa, Rebeca.

Hay tres personajes importantísimos: la señora Danvers, Rebeca y Manderley. A pesar de ser sólo un castillo tiene una historia y tradición que pesa demasiado. Rebeca está muerta, sin embargo, es un personaje más aunque nunca la veamos, la iremos conociendo un poco más a medida que avanza la película. Y la tercera, la señora Danvers, no aparece más que unos minutos durante la primera mitad, pero que gana protagonismo a medida que la historia avanza porque, además, su presencia consigue hacer este film inolvidable.

 

El vestuario que utiliza, siempre con ese uniforme negro que le llega hasta los pies, esa tez tan blanca, esa postura recta y ese caminar, que parece que se desliza a un palmo sobre el suelo, la convierten en un fantasma aterrador. Su voz tranquila, incluso se podría decir que cálida en cierta manera, consigue que este personaje sea tan perturbador.

Pero no es solo lo que parece, sino también lo que es y lo que hace. Cada vez que pronuncia la palabra “Rebeca” o cuando rompe el espacio vital de la segunda señora de Winter nos corre un escalofrío por la espalda. Al recrear y recordar qué hacía y cómo lo hacía las cosas su primera señora, cómo tiene todo escrupulosamente ordenado tal y como ella lo utilizaba vemos cómo ha traspasado esa adoración que sentía por ella para convertirse en obsesión.

 

La señora Danvers se aprovecha de la personalidad de la nueva señora de la casa. Es bastante significativo que el personaje de Joan Fontaine no tenga nombre, sí, es la señora de Winter, pero Rebeca también lo era. Esta segunda señora de Winter es joven, ingenua, inocente, confiada, insegura, cuando la conocemos está casi siempre con la cabeza gacha y de todo esto se aprovecha el ama de llaves. Quizás con alguien con más carácter no se hubiera atrevido, pero a esta joven impresionable la menosprecia, infravalora, se aprovecha de su desconocimiento, considera que no es digna de vivir en Maderley.

Judith Anderson interpreta el papel que marcó su carrera de una manera magistral. Gracias a esta actuación pasará a la historia del cine porque retrata a uno de los personajes más escalofriantes de manera sencilla y perfecta. Este personaje es de los que dejan marca, puede que no te acuerdes de quién interpretaba al señor de Winter o cómo era Rebeca, pero la cara de la señora Danvers no se olvida. En cierta manera se trata de una Norma Desmond de “El crepúsculo de los dioses” (Sunset Boulevard, 1950) que no es capaz de aceptar lo que ha perdido.