Clasicosis

Personajes eternos: Camaradas Iranoff, Buljanoff y Kopalski (Ninotchka)

- Sí, es una idea, pero ¿quién dice que tengamos ideas?

Hacía ya bastante tiempo que no me centraba en algún personaje en concreto, y tras hablar de un  hombre y de una mujer, hoy vamos a recordar a tres personajes que están tan unidos, que no creo que a nadie le parezca extraño que los analicemos al mismo tiempo. Los camaradas Iranoff, Buljanoff y Kopalski que acompañan a Greta Garbo en Ninotchka (id, 1939) se ganan todo nuestro cariño desde la primera escena.

Para poner en antecedentes a quien no haya visto el film, Ninotchka es una de las mejores comedias de  Ernst Lubitsch, con lo cual, una de las grandes comedias de la historia. Nuestros tres personajes son los delegados del gobierno soviético encargados de ir a París y vender las joyas confiscadas a la gran duquesa Swana. Una vez allí, la gran duquesa se entera de sus intenciones y paraliza el operación, con lo cual, para asegurarse de que las cosas se están haciendo bien, el gobierno ruso decide manda a Ninotchka (Greta Garbo) a supervisar la venta. Un consejo para quien no haya visto la película, absteneros de leer la sinopsis en Wikipedia ya que os desvelará toda la trama.

 

Es cierto que la gran duquesa quiere paralizar la venta de sus joyas y reclamarlas, con lo cual el viaje de estos tres camaradas se tendrá que alargar, pero también es cierto que a ellos este pequeño inconveniente no les importará lo más mínimo. Los tres delegados de comercio han decidido disfrutar de su estancia en occidente y de todos los placeres que la capital francesa les puede ofrecer. Son como tres niños en un parque de atracciones, todo les emociona, todo lo quieren probar y todo lo disfrutan sin remordimientos. El único punto negativo de este viaje sería que se enteraran en Moscú y les enviaran a Siberia, claro, nadie quiere acabar sus días en Siberia.

Iranoff, Buljanoff y Kopalski están tentados por el capitalismo en todo momento. Buljanoff es quien se siente más culpable por su mal comportamiento, pero sus dos amigos enseguida se encargan de darle una excusa factible que apacigüe su conciencia y los tres se lanzan a pecar todo lo que puedan. Todo en ellos es una traición a sus principios y a los de su país, pero no tardan ni un minuto en llevarlos a cabo, tras unos días en París ya se alojan en una suite, visten chaqué con chistera, beben champán, en resumen, todo aquello que en casa no pueden hacer.

Los actores que se meten en la piel de estos tres camaradas fueron tres intérpretes alemanes que trabajaron en grandes títulos. Felix Bressart (Buljanoff) trabajó también con Lubitsch en dos de sus mejores trabajos “Ser o no ser” (To be or not to be, 1942) y “El bazar de las sorpresas” (The shop around the corner, 1940). Sig Ruman (Iranoff) trabajó con los hermanos Marx en varios títulos como “Una noche en la ópera” (A night at the opera, 1935) o “Un día en las carreras” (A day at the races, 1937), pero su carrera fue tan extensa que diciendo que trabajó con Howard Hawks, King Vidor, Henry Hathaway o Douglas Sirk seguiríamos quedándonos cortos. Alexander Granach falleció cinco años después de este film, pero dejó en su filmografía “Por quién doblan las campanas” (To whom the bell tolls, 1943) o la joya del expresionismo alemán “Nosferatu” (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922).

 

La película comienza y acaba con ellos, son quienes nos introducen en la historia y quienes nos llevan hacia el desenlace, pero a pesar de no ser los protagonistas del film, consiguen que nos acordemos de ellos y lo mejor, que lo hagamos con ternura, porque si algo despiertan este trío en nosotros es eso, ternura y cierta picardía. Este grupo indisoluble forman un equipo de granujas que conseguirán el beneplácito de hasta la dura e incorruptible Ninotchka, el nuestro, por supuesto, lo tienen desde la elección de la habitación del hotel.