Clasicosis

Cine Clásico: 'Nido de víboras', el hábitat de la locura.


- Fue como si me tirasen a un nido de víboras. Estaba en shock pensando que quizás no estaba tan enferma como el resto... y que realmente podía ponerme bien.

Ficha: Nido de víboras.

Andaba yo absorta estos días con la serie "Orange is the new black" cuando me dio por recordar este film. Aunque la serie se centra en una cárcel de mujeres, una de las tramas que habla de las reclusas con, digamos, cierta inestabilidad mental fue la que encendió la bombilla y me hizo recuperar este título.

"Nido de víboras" (The snake pit, 1948) está dirigida por Anatole Litvak, director que siempre se mantiene en un puesto muy relegado a pesar de tener películas impresionantes como "Voces de muerte" o la que ahora nos ocupa. Sus ganas de reflejar el auténtico ambiente de un hospital psiquiátrico hizo que mandase al equipo y al reparto a informarse. Olivia de Havilland estaba tan entusiasmada que pasó meses investigando. Cuando un crítico puso en duda el realismo de una de las escenas ella llegó a contestarle en una carta personalmente diciendo que todo lo que ocurría en el film lo había visto con sus propios ojos. Esta minuciosa radiografía es lo mejor de la película.

Virginia Stuart (Olivia de Havilland) está interna en un psiquiátrico, no reconoce ni dónde está ni sabe el porqué. A través de una serie de flashbacks conoceremos cómo ha llegado hasta ahí. Las sesiones con el Dr. Kik (Leo Genn) serán las que nos descubran qué le ha pasado para llegar a esa situación.

Mientras la historia se desarrolla vemos las distintas pruebas y estancias por las que pasan las pacientes. Las pruebas ponen los pelos de punta, la famosa hipnosis freudiana, electroshocks, hidroterapia... hasta aislarlas con una camisa de fuerza. Las internas se dividen en zonas en función de su gravedad. El hospital acoge al doble de su capacidad lo que las hace estar siempre rodeada de gente, dormirán en salas con decenas de camas. Parece imposible que alguien pueda mejorar su estado en un sitio así.

Olivia de Havilland consiguió una nominación al Oscar por su interpretación, al igual que el director y el film. En torno a ella gira todo el film y está perfecta. Muestra innumerables facetas, sentimientos y reacciones. Su personaje pasa por una montaña rusa de actitudes y de Havilland retrata perfectamente cada uno de ellos. Para dar más credibilidad, Litvak se encarga de rodearla de personajes secundarios y extras que van dando forma a este nido de víboras. Entre otros nombres podemos destacar a Celeste Holm, Betsy Blair o Beulah Bondi.

En pos de este realimo, la fotografía de Leo Tover es muy natural, sencilla y nada artificiosa. Lo que más sorprende es la música de Alfred Newman. Los momentos de mayor pánico de la paciente se acompañan de una partitura casi más típica de un film de terror. Es imposible escapar a una sensación de agobio instantánea.

A pesar de los prejuicios que se puede tener ante el cine clásico, siempre podemos encontrar títulos con temáticas fuera de lo común. La película se basa en un controvertido libro por su autenticidad. Las personas involucradas en el proyecto se esmeraron especialmente en ser fieles a la realidad. Estos son los componentes que la hacen destacar, es un soplo de aire fresco y una gran oportunidad para descubrir los tratamientos y el hacinamiento que estas mujeres sufrían.