Clasicosis

Cine clásico: ‘Robin de los bosques’ nos hace saltar y soñar.

- Organizaré una revuelta, tendréis muerte por muerte. Y no descansaré hasta que todos los sajones del condado se alcen libres y puedan luchar por su Rey Ricardo.

- ¿Terminasteis?

- Estoy solo empezando…

Ficha: Robin de los bosques

Sin duda alguna la de hoy es una aventura a todo color. Si hay algo que queda en la retina de cualquiera que ve la película, le guste o no, es la impresionante fuerza de sus colores. En la década de los años 30 pocas eran las películas que abandonaban el blanco y negro. Tampoco eran muchas las películas que la Warner Bros producía para que disfrutara toda la familia, ya que era una productora más conocida por sus films de gángsters, sin embargo, esto no impide a que el riesgo que se tomó les saliera a la perfección.

“Robin de los bosques” (The adventures of Robin Hood, 1938) está en la cima del cine de aventuras por méritos propios. Hubo una serie de problemas durante la producción. El principal fue el cambio de director, William Keighley fue sustituido por  Michael Curtiz, la relación entre Curtiz y Errol Flynn nunca fue muy fluida y la cantidad de extras con los que lidiar así como la tecnología que se utilizó y el gasto que supuso no ayudó a que la realización de la película fuera fácil. A pesar de todo esto, el resultado final es magnífico, cine de entretenimiento con valores para todas las edades y estados de ánimo.

 

La historia es por todos bien conocida. Robin de Locksley es un noble que no soporta las injusticias que su pueblo está sufriendo durante la ausencia en las cruzadas del Rey Ricardo Corazón de León. Su sentido de la justicia le impide permanecer impasible a lo que ocurre así que decide movilizar a la gente para como todos sabemos “robar a los ricos para dárselo a los pobres”. A través de esta trama, lo que se consiguió fue una película llena de acción, humor, diversión y hasta hacernos soñar con que un mundo mejor es posible, quizás el único pero que se le podría poner es que sus personajes son muy planos, pero con tanto personaje y tan poco tiempo para desarrollar a cada uno es bastante cromprensible. Lo más insólito es que el mundo del cine no haya conseguido superar una de las mejores peleas de espadachines, pero el enfrentamiento entre Errol Flynn y Basil Rathbone es una toda una proeza de ambos actores y uno de los grandes alicientes para ver esta película.

Es sorprendente que el primer nombre en quien se pensó para encarnar a Robin Hood fuera el de James Cagney (¡¿en serio?!), Errol Flynn está perfecto en el papel, es listo, hábil, conquistador, atrevido, piadoso, leal y muy carismático, nadie habría estado mejor. Con su compañera, Olivia de Havilland , tenía una química fantástica y tanto es así que llegaron a trabajar juntos hasta en ocho ocasiones. Pero estamos ante una película muy coral y con un casting muy acertado. En el bando traidor tenemos a Claude Rains, un secundario de lujo con títulos en su haber como “Casablanca”, “Lawrence de Arabia” o “Encadenados” y a  Basil Rathbone acostumbrado a las lides de los villanos está siempre correcto en su papel. Pero la lista de actores que en mayor o menor medida aportan algo a esta película es extensísima, el simpático fraile Tuck (Eugene Pallette ), la entrañable Una O’Connor, el cobarde Melville Cooper, etc. Sólo hay que fijarse en las filmografías del elenco para ver que coincidieron en varias ocasiones dando solidez interpretativa a cada uno sus trabajos.

Los Oscars que recibió están más que justificados, el despliegue de color que debió suponer en esa época esta película es una maravilla llevada a cabo por Sol Polito y Tony Gaudio. La banda sonora del Erich Wolfgang Korngold nos lleva en volandas durante la hora y media de metraje haciéndonos saltar del sofá y sentando un precedente para el resto de cine aventurero de calidad. El montaje no da tregua, consiguiendo que el ritmo de la película sea altísimo y se nos pase en un suspiro.

 

No sé si vosotros podrías decir cuando fue la primera vez que vistéis una de esas películas que marcaron vuestra infancia, o cuántas veces la habréis visto, yo, desde luego, no. Con “Robin de los bosques” me pasa esto, cada vez que quiero huir del mundo y fantasear con que algún día se robará a los ricos para dárselo a los pobres me pongo la película y me dejo llevar por su colorido, música y diversión.