Clasicosis

Muere Maureen O'Hara. Nuestro Top 10 de la eterna pelirroja.

"Soy muy afortunada, realmente tengo algunas películas maravillosas."

A comenzar a escribir sobre cine clásico dediqué una de mis primeras entradas a la figura que ayer nos dejó: Maureen O’Hara. Hoy he decido reivindicar su carrera resaltando esa serie de títulos que hay que conocer para entender porqué los que amamos el cine clásico estamos un poco más huérfanos.

Ella supo definir perfectamente qué aportaba en pantalla: "Toda estrella tiene ese algo que destaca y nos hace fijarnos en ellas. Siempre he creído que mi cualidad más atractiva era mi fuerza interior, algo que fácilmente puedo compartir con el público. Estoy muy cómodoa en mi propia piel. Nunca pensé que mi apariencia tuviese que ver en convertirme en estrella. Aunque parece que de alguna forma sí tuvo que ver". Sin ser la mejor actriz de su generación, transmitía una energía que pocas conseguían. Una fuerza que no la amilanaba ante nada. Vuelvo a recurrir a sus palabras para entender porqué era otro tipo de partenaire. Ella explicaba su química con Wayne (aplicable a casi cualquier otro actor) así: "Yo era dura. Yo era alta. Yo era fuerte. No aceptaba tonterías de nadie. Él era duro. Él era alto. Él era fuerte. No aceptaba tonterías de nadie." No se puede añardir más.

 

10. "Cuna de héroes" (The long gray line, 1955)

Épica historia militar basada en hechos reales, de esas donde John Ford está a gusto. O'Hara y Tyrone Power vuelven a coincidir para narrar décadas y décadas de vida en común.

9. "Nuestro hombre en La Habana" (Our man in Havana, 1959)

Dirige Carol Reed, escribe Graham Greene el guion de su propia novela, protagoniza  Alex Guinness y se rueda en la mismísima Habana. Ingredientes suficientes para esta película de espías a trompicones.

8. "De ilusión también se vive" (Miracle on 34th Street, 1947)

Un clásico navideño imprescinidible especialmente en el imaginario estadounidense. Película familiar, bienintencionada y con un encanto que difícilmente consiguen títulos así.

7. "Escrito bajo el sol" (The wings of eagles, 1957)

Nos vamos a cansar de ver a John Wayne y John Ford desfilando en esta lista. Aquí el director vuelve a contar la historia real de un piloto militar que ve su carrera truncada y empieza a escribir.

6. "El cisne negro" (The black swan, 1942)

El experimentadísimo y a veces poco reconocido Henry King dirige aquí un clásico del cine de piratas. Aventuras, peleas y traiciones en un paraje exótico, entretenimiento asegurado.

5. "Río Grande" (id, 1950)

Perteneciente a la "Trilogía de la Caballería", John Ford mete a O'Hara en la piel de una mujer que ve como la Caballería siempre la aparta de lo que más quiere. Primero fue su ex-marido y ahora es su hijo quien se alista. Pequeña pero fantástica película.

4. "Esmeralda, la zíngara" (The Hunchback of Notre Dame, 1939)

Charles Laughton se atribuyó el mérito de descubrir a O'Hara. Gracias a él y al éxito de este delicado y mágico cuento dirigido por William Dieterle, Maureen O'Hara vio como su carrera despegaba.

3. "Qué verde era mi valle" (How green was my valley, 1941)

Primera película con el maestro John Ford y ese vuelo de velo nupcial entra en los anales del cine. Desde entonces la actriz pasa a formar parte de ese reparto casi fijo al que Ford acudía una y otra vez. Angharad, un nombre que ya nadie olvida.

2. "Esta tierra es mía" (This land is mine, 1943)

Jean Renoir recluta a Charles Laughton para su discurso antifascista en plena II Guerra Mundial. Obra maestra inspiradora donde los docentes nos plantearemos muchos niveles de nuestra práctica. Cinta a reivindicar por su valentía en el mensaje como por el producto en sí.

1. "El hombre tranquilo" (The quiet man, 1952)

Innisfree es un paraíso al que volver constantemente. Un sueño en donde quedarse a vivir. Mary Kate Danaher es su personaje más icónico. Nunca luchar por una dote se convirtió en una gesta de tal magnitud. John Ford nos mostró la Irlanda con la que soñaba y nosotros de ahí no nos queremos ir.

 

Buen viaje a Innisfree, Maureen, la eternidad ahí debe ser maravillosa.