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Cine Clásico: 'El infierno del odio' cumple 50 años.

Había una actitud de desprecio en las llamadas telefónicas, como si tuviese un odio fuera de lo común por el Sr. Gondo.

Ficha: El infierno del odio.

Los que sigáis mis artículos en Clasicosis, ya sabréis que siento una gran admiración por un actor japonés llamado Toshirô Mifune. Uno de los grandes nombres de la interpretación nipona, que además participó en multitud de ocasiones con uno de los grandes del cine asiático clásico, o más bien, con uno de los grandes del cine en general, me refiero al gran Akira Kurosawa. Hoy, 50 años después de que se estrenara en Japón 'El infierno del odio' (Tengoku to Jigoku, 1963), película en la que participan las dos figuras anteriormente nombradas, os traigo unas líneas sobre mi impresión sobre este fantástico film.

En la película vemos como Gondo (Toshirô Mifune), un alto ejecutivo de una empresa de zapatos, pasa por un momento difícil tanto laboral como económico, las cosas están cambiando dentro de su empresa. Así, cuando en el momento más crucial de su vida, recibe la noticia de que su hijo ha sido secuestrado, y exigen como rescate una cantidad de dinero similar a la que él necesita para cerrar un trato importante. Gondo está dispuesto a pagar lo que haga falta para recuperar a su hijo, pero antes de hacerlo se dará cuenta de que los secuestradores se han equivocado de niño, y se han llevado al hijo del chófer, por lo que Gondo se enfrentará al dilema si debe, o no, pagar el rescate.

Tengo que reconocer, una vez más, que no conocía esta película, la filmografía de Akira Kuroswa sigue siendo una desconocida para mí, pero poco a poco le voy poniendo remedio a este gran pecado. Pero también debo reconocer que, conforme pasaban los minutos de la película me daba cuenta de que me gustaba más y más. Partiendo de una premisa realmente poderosa, ya que plantea un decisión moralmente inquietante a uno de los personajes principales, pero no se queda ahí la cosa. La narrativa de la película es realmente genial, pudiendo dividirla en tres partes, según en qué personajes se centra la historia en ese momento. Como ya sabemos, la primera parte se vive desde el punto de vista de Gondo, con prácticamente una localización, el salón de su casa, el director consigue crear un ambiente inquietante, ya que el peligro parece que lo acecha. La segunda parte se centra en la investigación policial, así vemos a un grupo de detectives que intentan averiguar la localización del secuestrador, esta sección es realmente interesante y entretenida, ya que podemos seguir paso a paso las pistas que siguen ellos. Los últimos minutos de la película son de pura maestría, seguimos viendo parte de la historia desde el punto de vista de los agentes de la ley, pero también desde el delincuente, así hay escenas de auténtico suspense que, por lo menos a mí, me mantuvieron en tensión frente a la pantalla.

Una vez más, y ya no es novedoso, me rindo a los pies del gran actor Toshirô Mifune, quien realiza un interpretación soberbia, la evolución de su personaje está genialmente reflejada por el actor, empieza siendo un hombre fuerte e inflexible, para acabar desmoronándose por la cantidad de presión que recibe por todo lo que se le viene encima, una lección interpretativa. En el cuerpo de detectives podemos ver a algunos actores asiduos en la filmografía de Kurosawa, como son Takashi Shimura, quien interpreta al jefe de la sección de detectives, y a Tatsuya Mihashi, quien está al cargo de la investigación.

Dentro de las pocas películas que he visto de la filmografía del director nipón, esta se ha convertido al instante en una de mis preferidas, sin duda alguna. La maestría con la que la historia está contada es realmente impresionante, las actuaciones son geniales, al igual que la fotografía en blanco y negro de Asakazu Nakai y Takao Sito que hacen que el film posea un aspecto visual impecable. Por lo que no puedo hacer otra cosa que recomendar esta obra maestra, desde mi punto de vista, a todos aquellos que desconozcan de su existencia, o que la conozcan y no la hayan visto.