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Cine Clásico: 'La soga' Un crimen casi perfecto.

-El crimen es, o debería de ser un arte. Tal vez no uno de los 7 establecidos, pero un arte al fin y al cabo. Y el privilegio de cometer un crimen debería reservarse únicamente a los individuos considerados individualmente superiores.

Ficha: La soga.

 

Llegó el momento, hoy 19 de Julio, cumplo mi primer año de andaduras por Clasicosis. En este tiempo he aprendido multitud de cosas de mis compañeros y de todos los lectores que dejan sus comentarios diariamente. Así que, para celebrar mi primer aniversario, me he ido a la filmografía de uno de mis directores favoritos, Alfred Hitchcock, y entre la cantidad de films que podía hablar, he elegido una película pequeña, la primera producción realizada por la productora que formo el director británico, Transatlantic Pictures, además de ser la primera ocasión que utilizó el color para uno de sus films, pero sobre todo adoro la simpleza de la historia, que queda en contraste con la complicidad en la forma en la que está rodada 'La soga' (Rope, 1948).

Brandon y Phillip (John Dall y Farley Granger), han organizado una pequeña fiesta en el ático que poseen, pero justo antes de recibir a los invitados, juntos asesinan a su amigo David (Dick Hogan). En un intento de recrear el asesinato perfecto y demostrar su superioridad, Brandon, decide trasladar la fiesta a la habitación donde tienen oculto el cadáver. Entre los invitados está Rupert Cadell (James Stewart), antiguo profesor de los organizadores de la velada, y que al conocerlos tan bien, empezará a sospechar de que algo no anda bien.

Tras las críticas recibidas, sobre la multitud de planos que Alfred Hitchcock utilizaba en sus films, el director decidió plantearse un reto para demostrar que era capaz de rodar secuencias largas, así se propuso realizar un film en un solo plano secuencia, pero eso no era posible, ya que no existían rollos de películas tan largos, por lo que finalmente decidió rodar ocho planos secuencias de diez minutos cada uno, haciendo que los cortes entre cada uno fuesen cuando algún personaje se cruzase con la cámara, para así hacer un film más dinámico. Es cierto, que el resultado final es brillante, la cámara no para de moverse por las distintas habitaciones, siguiendo a los personajes. Pero este método fue complicado de llevar a cabo, ya que hacía falta una gran cantidad de horas de ensayos, para que todo saliese a la perfección, porque un fallo a mitad de una secuencia afectaría a todo el plano secuencia.

Todo sabemos que Alfred Hitchcock se maneja como pez en el agua en el género de crimen o suspense, por ello encontramos un film tan atractivo, pese a las escasas localizaciones que se pueden ver, tan solo tres o cuatro habitaciones que se pueden ver del ático de los protagonistas. Pero es esta característica, una de sus mayores virtudes, ya que crea un ambiente más tenso, ya que cualquier fallo podría descubrir el asesinato, esto se puede observar en una escena genialmente dirigida, en la que se pierde el interés por la conversación de los invitados, para centrarse en la acción que lleva a cabo la sirvienta, para así aumentar la ansiedad en el espectador. Algo clave en el film es un guión ingenioso, donde el sentido del humor negro predomina en algunas de las conversaciones, haciendo muchas referencias al crimen y a la estrangulación.

Un buen elenco es importante para una película de estas características. El dúo de asesinos, forman una típica pareja de criminales, John Dall es más activo, además de pedante, se cree superior intelectualmente a todos los que les rodea, este es su motivo por el cual ha organizado y llevado a cabo, su crimen perfecto. Farley Granger es más pasivo, siempre buscando la sensación de tranquilidad, de que toda va a salir bien, a través de las explicaciones y consejos  de su compañero, pero aún así, parece que el miedo lo consume por dentro. Ambos actores realizan un buen trabajo en sus interpretaciones, los dos consiguen transmitir el sus roles en la pareja, y se deja entrever lo que parece que  una relación estrecha entre ambos, pudiendo intuir la homosexualidad de ambos. Pese a compartir algunos pensamientos con Brandon, en cuanto a la filosofía del asesinato, el ex profesor interpretado genialmente por James Stewart, es quien siempre tiene puestos los pies en el suelo, representando a la bondad humana en el film, y con sus ingeniosos interrogatorios empezará a sospechar de los anfitriones.

Una película a la que tengo mucho cariño, que consigue lo que se propone, y que tan solo por disfrutar de todas esas secuencias de diez minutos, merece la pena, además de ser muy atractiva a la vista, ya que es la primera película en color de Hitchcock, y con la ayuda de su directores de fotografía, Joseph Valentine y William V. Skall, consiguieron que el atardecer se reflejara a través de los ventanales de la casa, ya que el film está basado casi a tiempo real, empezando la historia sobre las 19:00 horas hasta las 21:15 horas, esto supuso un gran trabajo, que merece la pena ver, toda la gama de colores del cielo, hasta que se oscurece y se encienden las luces de los comercios de alrededor. Una gran obra, que deberíais ver alguna vez en la vida.

Para terminar, os dejo en la foto de arriba, algo que es difícil de ver, el cameo del director británico, que no aparece en persona, sino que podemos ver la silueta que aparecía al principio de 'Alfred Hitchcock presenta' en neón rojo, en uno de los edificios de enfrente del ático.