Clasicosis

Off Hollywood: ‘El acorazado Potemkin’

- Muerto por un plato de sopa.

Ficha: El acorazado Potemkin

Seguimos saliendo de la gran industria hollywoodiense para, en esta ocasión, irnos hasta Rusia, aunque dado la fecha a la que nos vamos a remontar lo mejor será decir la URSS. De este país vamos a empezar por su clásico entre los clásicos, una película que cambió el cine: “El acorazado Potemkin” (Bronenosets Potyomkin, 1925).

En 1925 se cumplían el veinte aniversario de la revolución fallida de 1905, aunque se considera que la revolución bolchevique comenzó en 1917, los acontecimientos que ocurrieron en el Potemkin y en la ciudad de Odessa fueron el germen de lo que vendría después, y para rememorar estos hechos se hizo una de las películas que marcarían el cine moderno y se convertiría en un título imprescindible.

 

La historia está contada en cinco actos. Comenzamos en un acorazado donde los marines de menor rango están siendo vejados y maltratados por sus superiores. Comienza en este micromundo un motín cuyas consecuencias llegan hasta la ciudad donde atraca el barco, Odessa. La gente al conocer lo ocurrido se revela contra los cosacos y las autoridades para pedir justicia. Pero no se queda solo en mostrar, la mayoría de mensajes están escritos de forma imperativa para que el espectador se levante y luche contra quien le oprime porque puede que así encuentres a mucha gente afín en el camino.

No se puede negar que es un film absolutamente propagandístico, pero el primer fotograma con una cita de Lenin ya lo deja claro, no engaña a nadie. Pero estando o no de acuerdo con esta ideología la película se puede ver también como una perfecta clase de historia. Sabemos que si el pueblo pasa hambre y se le ningunea se rebelará, como ocurrió en Francia en 1789. También, que un acontecimiento relativamente pequeño puede encender una gran mecha y enfurecer a un pueblo, país, ejército o a quien sea y acabar provocando una guerra mundial, esto no es algo exclusivo de los soviéticos, sino que por ejemplo, un hecho de pequeña dimensión como el asesinato del archiduque Francis Fernando fue uno de los desencadenantes de la I Guerra Mundial. Una vez que se prende la chispa, vemos cómo de rápido se puede extender la pólvora.

Cinematográficamente esta película es un hito, utiliza recursos avanzadísimo a su época, podríamos considerarla neorrealista, sino fuera porque el neorrealismo nació veinte años más tarde en  Italia. A nivel técnico, si ya dijimos que Bergman dio un pasito más en  Fresas Salvajes’, es innegable que el cine cambió con la llegada de este film, a nivel de montaje fue una auténtica revolución.

 

La película nos deja multitud de escenas que pasarán a la historia del cine y que han sido homenajeadas en grandes títulos del cine moderno. Su banda sonora es impresionante y visualmente es increíble. Su duración es perfecta para todo aquel que no esté muy familiarizado con el cine mudo o sea un género que se le atraganta porque en poco más de una hora has visto una auténtica obra maestra. Es uno de esos films que todo el mundo debería ver en algún momento de su vida.