Clasicosis

“El viaje a la Luna”, prólogo al cine.


…en frente de una pequeña pantalla, similar a las que se usan en proyecciones, y, después de unos minutos, apareció sobre ella una fotografía de la Plaza Bellcour en Lyons. Un poco sorprendido, me volteé y le dije a mi vecino: "¿nos trajeron acá para ver proyecciones?, yo he hecho eso desde hace diez años", pero apenas dije la última palabra un caballo tirando de una carreta comenzó a caminar hacia nosotros seguido por otros vehículos y después por un transeúnte. Pronto, por todo el ajetreo y el ruido de una calle. Nos sentamos ahí, con nuestras bocas abiertas, sin hablar, llenos de asombro.

Ficha: El viaje a la Luna

He estado pensando mucho en si comentar esta película o no, ya que, en principio, no sabría si llamarla propiamente “película” en el sentido que solemos darle: dura unos diez minutos aproximadamente. Por otro lado, se trata de cine mudo, por lo que la habitual cita al principio del artículo ha sido sustituida por un comentario de su autor, Georges Méliès, al asistir a la primera proyección pública de cine realizada por los hermanos Lumiére.

Méliès era un actor y director teatral, que dirigió pronto sus pasos hacia el ilusionismo, convirtiéndose en un reputado mago de su época. Desde un principio, el cinematógrafo llamó su atención, y lo que para los hermanos Lumiére era un simple entretenimiento, se convirtió para el prestidigitador en un medio de narrar ficciones. Por esto, Méliès es considerado como el verdadero padre del cine, no en su parte técnica, sino en su vertiente artística.

Por un error de su cámara al grabar una escena cotidiana, descubrió el truco cinematográfico de la sustitución, consistente en hacer que una cosa se cambie en otra por el procedimiento de parar el plano. Esto, su gran imaginación, y su formación como mago, lo convirtieron en un verdadero pionero de los efectos especiales en el cine. Si unimos a esto su afán por conseguir poesía en la imagen, su gusto por el mundo onírico o fantástico, su elegante humor y algo de cinismo, obtenemos un auténtico creador de arte, que se hubiera sorprendido de esta calificación, ya que siempre afirmó pretender únicamente el entretenimiento.

Para terminar esta especie de biografía diremos que a su inmensa capacidad intelectual se unía una completa ceguera comercial, que le hizo caer desde una inmensa fama y la admiración de todo el surrealismo (con Breton a la cabeza) a una vejez oscura como quiosquero. Poco antes de morir, un productor cinematográfico lo sacó de nuevo del anonimato.

Todas las características descritas del arte de Méliès se plasman en esta maravilla que es El viaje a la Luna. Nos cuenta el entusiasmo que un astrónomo (o más bien astrólogo, por su vestuario) pone en realizar un viaje a la Luna, y cómo convence a cinco astrónomos/astrólogos más para acompañarlo. Una vez en la Luna entablarán relación con los selenitas y tendrán que regresar a la Tierra apresuradamente. Aquí serán tratados como héroes.

Este sencillo argumento se transforma en una auténtica experiencia cuando se ve la cinta. Es verdaderamente increíble la cantidad de trucos, efectos, decorados, detalles, actores, que podemos contemplar boquiabiertos, sobre todo teniendo en cuenta que la película es de 1902.

Hay imágenes que han pasado a la historia del cine, como el zoom en travelling que describe el acercamiento del cohete a la Luna (que, adecuadamente, es un hombre con la cara cubierta de lo que parece queso). Esto, en este año, es una proeza técnica, que podríamos considerar como verdaderamente mágica.

Efectos como el sentido de profundidad del cañón, la transformación de las estrellas en caras y luego en alegorías planetarias mitológicas, la explosión de los selenitas, la caída en el mar del cohete, o casi cualquier cosa que vemos, me parecen también sorprendentes.

Evidentemente no podemos pedir prodigios de técnica narrativa. Las escenas están cada una en un plano fijo en donde se encuadran los personajes y no hay movimiento de cámara (pero, ¡ay!, ese zoom en travelling, ¿cómo lo harían?)

No me extiendo más. En el comentario a 2001, Odisea del espacio'2001, Odisea en el espacio', pasado, presente y futuro del hombre., comenté que me parece una cumbre del cine de ciencia ficción, no sólo por calidad, sino que es un punto a partir del cual quizá no se puede ir más allá. Si 2001 es el omega, El viaje a la Luna sería el alfa, la primera película de ciencia ficción de toda la cinematografía. Y, quizá, la primera “película” en el sentido que solemos darle. Pero creo que me estoy contradiciendo…